HISTORIA DE ANDÚJAR EN EL SIGLO XVII.
INQUISICIÓN, BRUJAS, MANCEBÍAS Y EXPÓSITOS EN ANDÚJAR Y SU COMARCA DURANTE EL SIGLO XVII.
Enrique Gómez Martínez
Real Academia de la Historia
Instituto de Estudios Giennenses.
Introducción.-
El Tribunal de la Inquisición de Córdoba, uno de los más tempranos en crearse, inicia su funcionamiento en 1482 con un territorio jurisdiccional con sensibles variaciones hasta 1533, momento en que los límites se fijan definitivamente. El distrito correspondiente es el de la diócesis de Jaén, el adelantamiento de Cazorla, las localidades sujetas en lo eclesiástico a la abadía de Alcalá la Real, el arcediano de Écija con la vicaria de Estepa y el obispado de Córdoba.
En consecuencia, Andújar y su comarca integrada por las localidades de Marmolejo y Villanueva, de su jurisdicción en el siglo XVII, y Arjona, Arjonilla y Lahiguera, principalmente, estará bajo el control del Santo Oficio cordobés, que a través de sus Familiares en ellas velará por la observación de la fe católica; aunque también intervendrá en aquellos casos en que sus miembros se vean comprometidos.
No hay datos demográficos concretos y fiables de las ciudades de la comarca de Andújar; sin embargo con aquellos que conocemos podemos dar una visión lo más aproximada posible a la realidad.
Así vemos que Ximénez Patón y Ordóñez de Ceballos nos ofrece unos datos fraccionados, al indicarnos unas veces las casas que tiene cada localidad, por parroquias, y en otras el número de vecinos. Así para Andújar nos dice: “Santa María ciento y ocho casas… San Miguel setecientos y ochenta y quatro vezinos… Santiago ciento y veynte y quatro casas… Santa Marina setenta y siete casas… San Bartolomé mil ciento y noventa vezinos…
Fuera de la ciudad la higuera de Andújar (después fue Higuera de Arjona y actualmente Lahiguera) ciento y setenta y cinco casas…
El Marmolejo dozientas y ochenta casas…
Villanueva de Andújar (hoy Villanueva de la Reina) quatrocientos y cincuenta y ocho casas…
Arjona… Santa María trescientos y setenta y tres vezinos… San Martín trescientos y cinco vezinos… San Juan doscientos y noventa y cinco vezinos…
Fuera de la villa, Arjonilla tiene quinientas y setenta y cinco casas…”.
Los anteriores datos corresponden aproximadamente a la primera mitad del siglo XVII, por lo que en Andújar entre las dos parroquias más populosas, San Miguel y San Bartolomé, juntaban 8.880 habitantes. Los datos se han obtenido multiplicando por 4,5 personas/hogar, cifra considerada como media para aquellos años del seiscientos. Por tanto, con el resto de casas se podrían completar las cifras de entre 12.000 y 14.000 habitantes, que concuerdan con los dados por Domínguez Ortiz y Bartolomé Bennassar para Andújar.
Las epidemias de 1602 y 1650 no supusieron pérdidas demográficas significativas, debido a que la primera de ellas llegó muy debilitada y de la segunda la ciudad se vio libre, mientras que la tercera en 1680 fue tan mortífera que perdió Andújar un cincuenta por ciento de sus habitantes. Lógicamente estas cifras hay que darlas con las cautelas que nos imponen la falta de censos de población fiables para la centuria que estudiamos.
De Arjona diremos que tenía, según los vecinos dados, unos 4.378 habitantes y Arjonilla, en 1638, 700 vecinos, equivalentes a 3.150 habitantes.
Dichas cifras debieron tener pocas alteraciones, si acaso a la alza, como se comprueba con respecto a Andújar; ya que el Acta Capitular de fecha 31 de agosto de 1646 nos habla de 2.600 vecinos, 11.700 habitantes, refiriéndose al reparto que la ciudad de Jaén hace para cubrir la plata y juros que han de pagar al Rey. Aunque por otro lado el Cabildo Municipal indica no tener más de 2.000 vecinos, 9.000 habitantes. Queda clara la disparidad de datos de personas que integraban el municipio, al ir generalmente unidos a pagos de impuestos a la Corona Real o a levas continuas que se llevaban de la población a los hombres jóvenes, por lo que la mano de obra iba a escasear en momentos determinados; de ahí que los Ayuntamientos pocas veces dijeran verazmente cuántos habitantes tenía el municipio. Posiblemente ni ellos lo sabrían a ciencia cierta debida a la dificultad de controlarlos.
Luego podríamos anotar para la comarca de Andújar un número de 25.000 habitantes para la primera mitad del siglo XVII, que permanecerían poco alterados hasta 1680, como antes indicamos. Creo que esta observación no estará muy lejos de la realidad, si tenemos en cuenta el número de casas y el número de habitantes que conocemos.
La Inquisición.-
Los Familiares:
Se denomina Familiar del Santo Oficio de la Inquisición a aquella persona, esencialmente laica, que en todo momento estaba al servicio del Tribunal. Este título llevaba consigo una gran cantidad de privilegios que llegaron a preocupar a la sociedad de su época, al igual que el gran número de los mismos que existían en las ciudades, por lo que el Cabildo Municipal de Andújar acuerda en 1616: “(…) que ya que esta ciudad tiene menos cantidad de tres mil vezinos y en ella ay de presente honce familiares que exercen sus oficios y conforme a la concordia questa hecha entre el Real consexo de just
icia y la consexo supremo de la general inquisición ay mas numero de familiares en esta ciudad de los que tocan conforme su vecindad acuerda esta ciudad se escriva en el consexo supremo de inquisición de cordoba suplicando guarden la dicha concordia y no se eçeda del numero ni del presente que vaco por muerte de don Alonso de Piedrota acayde del Castilla y fortaleza desta ciudad (…)”.
Dicha queja municipal no fue considerada por la Inquisición, al otorgar el mismo año el título de Familiar a Domingo García; “mercader de gorras y sombreros. Natural de Fuente el Sol. Vecino de Andújar”.
Los privilegios de un Familiar le convertían en una clase social privilegiada, así vemos: “(…) y como tal podeis goçar y gozeis de todas las excempciones y libertades que según derecho leyes y pragmaticas destos reinos estilo e instrusiones deste Santo Oficio y concesiones Apostolicas (…) y facultad para que podais taer y traigais armas assi ofensivas como defensibas de dia y de noche publicos y secretamente (…) mandamos a todos y cualesquier juezes justicias oficiales y ministros (…) ni se entremetan a conozer ni conozcan de las causas criminales tocantes a vuestra persona y nos la remitan como jueces competentes que somos (…)”.
Las visitas de Distrito:
Periódicamente el Tribunal de la Inquisición de Córdoba giraba visita a su distrito con el fin de publicar los Edictos. El 14 de febrero de 1636 el Corregidor informa al Ayuntamiento: “(…) como el domingo que viene diez y siete dias deste presente mes de febrero se an de leer en la iglesia de Sancta Maria desta ciudad los Edictos de la Santa Inquisición para la visita que se a de hacer en esta ciudad proponelo a esta dicha ciudad para que tenga noticia dello: La ciudad acuerda que los señores Justicia y regimiento della por ciudad asistan en la iglesia a donde se leyeren los dichos edictos (…)”.
Los Edictos eran varios: De Delaciones, de Gracia, de Anatemas y el de Emplazatorio o aplazamiento.
La proclama de edictos, siempre comunicados previamente a las autoridades locales municipales, llevaba consigo la presencia en el pueblo de gran número de personas que acompañaban al Inquisidor, a los que se debían alojar en él.
Intervenciones de la Inquisición:
Defensa de sus Familiares.
Serán privilegio de los miembros del Santo Oficio el ser juzgado por éste cuando se vean acusados y sancionados por los Tribunales ordinarios civiles, como antes indicamos.
Así, cuando don Luis de Quero, Caballero de la Orden de Santiago y familiar de la Inquisición, se ve envuelto en una causa criminal con don Francisco Benavides, de 1629 a 1633, el Tribunal Cordobés se apresurará a solicitar le sea remitida la causa por el civil.
Las diferencias entre Queros y Benavides están llenas de insultos con afrentas públicas, con agresiones y con crímenes de sangre, que llegaron hasta el asesinato nocturno a cargo de asesinos a sueldo.
Todas estas circunstancias y otras más dividieron a la nobleza local y a gran cantidad de miembros de los distintos estamentos sociales en bandos.
Como consecuencia de estos enfrentamientos nobiliarios, los partidarios de unos y otros también se afrentan al margen del pleito; aunque todo tenía un origen común de fondo. Así don Antonio Terrones Robles, historiador local y Caballero Regidor del Ayuntamiento, mantiene amplias diferencias con otro Capitular; don Alonso de Cárdenas Valdivia, familiar de la Inquisición. El primero estaba a favor de los Queros, mientras que Cárdenas era del bando de los Benavides.
En Cabildo de 17 de octubre de 1631 se trata de la prisión de D. Alonso de Cárdenas y de la competencia en el tema del Tribunal Inquisitorial, así como la presencia en Andújar de dicho señor y su asistencia a las sesiones municipales, por lo que el Corregidor, Diego Velázquez de Vadillo, le manda salir del Ayuntamiento y mantener por prisión su casa.
Con igual fecha se lee una carta del Tribunal del Santo Oficio, de 30 de enero, en que se manda al juez civil se desentienda de la causa que se seguía contra D. Alonso.: “Nos los inquisidores Protobios de Cordoba y su partido decimosa bos el licenciado Don Antonio de Quiroga juez de el mismo en la ciudad de Andujar Bien saber i como por otros nuestros mandamientos os fue notificado os inibiese desde el conocimiento y causa criminal que tratase contra don Alonso de Cárdenas Baldibia familiar del santo Oficio y Regidor desta dicha ciudad de Andujar (…)”.
Sin embargo, el juez Quiroga continuó con el proceso, lo que le costará ser advertido de excomunión si no remite el caso a Córdoba. Circunstancia que logró el objetivo previsto, el juez le remite el caso al Tribunal cordobés.
Cárdenas fue puesto en prisión; aunque obtendrá permiso del Santo Oficio para venir a Andújar en 1631 para ocuparse de su hacienda, por ser época de la aceituna. Lógicamente las protestas de Terrones no tardaron en hacerse presentes en el Cabildo Municipal, pidiéndole al Corregidor que no asistiera a las sesiones del mismo y le mantuviera por prisión su casa. A ello alega Cárdenas que lo pretendido por Terrones es que no quiere que defienda los intereses de la ciudad, ante los gastos superfluos que se pretenden hacer.
Las cosas se complicaron aún más cuando Terrones Robles sufre un atentado criminal en 1632, meses después de las diferencias con Cárdenas. El intento fallido lo llevan a cabo Jacobo de Cárdenas, padre de D. Alonso, al que apodan “boca de vieja”; Pedro de Lucena, apodado “amburo” (sic); Blas Cardera, de profesión barbero; y don Antonio de Cárdenas, yerno de Jacobo. Todos fueron detenidos y condenados a pagar diversas y distintas cantidades de dinero y destierro de Andújar.
Quede claro que el pleito de Queros y Benavides, diferencias entre Terrones y Cárdenas, y el atentado contra el primero están totalmente relacionados.
Judíos.-
La importante situación geográfica de Andújar y su siempre elevado número de vecinos, dará lugar a que distintos grupos étnicos la elijan para vivir en ella. Tras la anexión de Portugal a España en 1580 una oleada de judíos portugueses conversos se instalará en la comarca.
Las profesiones de los nuevos judaizantes son modestas, como zapateros, sastres, merceros, pequeños tenderos, etc. Algunos se dedicarán al arriendo de determinadas contribuciones.
En consecuencia el Cabildo Municipal dictará normas para controlar a estos portugueses. El 7 de julio de 1600: “(…) al ciudad mandó se pregone que ningun portugues de los residentes en esta ciudad ni los que anden en ella salgan desta ciudad a bender lienços ni otras cosas fuera desta ciudad y que si salieren no puedan estar fuera della mas que dos dias (…) “.
Esta especial atención demuestra una presencia importante de judíos en Andújar, los cuales se agrupaban en la calle Juderías, perteneciente al distrito parroquial de Santa María, en el centro del recinto medieval. Un año después se vuelve a controlar a los lenceros portugueses.
Nuestra ciudad será en el siglo XVII el segundo foco de criptojudíos Giennenses, por lo que la presencia de vecinos de ella en los procesos inquisitoriales y Autos de Fe es importante.
El 2 de diciembre de 1625 tiene lugar Auto General de Fe en la ciudad de Córdoba, como en todos, el aparato teatral será impresionante, convirtiendo en festivo el día de su celebración.
Son condenados a distintas penas:
“Manuel Enríquez Valentín, Portugués natural de Villaflor, vecino de Andújar, judío, hereje, apostata, judaizante de la ley. Hábito y cárcel por un año.
Valentín Fernández, portugués, natural de Riosus en Portugal, vecino de Andújar, judío, apostata, hereje, judaizante de la dicha ley, de edad de treinta y siete años. Hábito y cárcel perpetua.
Violante Núñez, mujer de dicho Manuel Enríquez Valentín, portuguesa, vecina de Andújar y natural de Villaflor, edad de veinte y nueve años, judía, hereje, apostata, judaizante de la dicha ley. Hábito y cárcel por un año.
Marquesa Fernández, portuguesa, mujer de Luis Sánchez, vecina de Andújar, de edad de sesenta años, judía, hereje, apostata en la dicha ley. Hábito y cárcel por un año”.
También aquellos que habiendo sido penitenciados se encuentran huidos o difuntos son reconciliados o relajados en estatua; ya que el no estar presente, por una u otra causa, no les eximen de ser condenados públicamente.
En este Auto de Fe dieron garrote a tres mujeres y a un hombre, posteriormente se les quemó. Igualmente hicieron con los relajados en estatua.
El 21 de diciembre de 1627 tiene lugar un nuevo Auto de Fe en la Plaza de la Corredera (Córdoba). Son condenados 7 vecinos de Andújar, cuatro varones y tres hembras, todos observantes de la Ley de Moisés: Destacaremos a dos muchachas, hermanas, Susana y María Núñez, de 16 y 13 años respectivamente: Las penas fueron de hábito y cárcel.
De Marmolejo es condenada una familia de portugueses judíos de apellidos Perea Machado y de Andújar, Diego Álvarez.
Los libros parroquiales de matrimonios recogen gran número de enlaces de “cristianos nuevos”. Es decir, conversos. En especial de la parroquial de Santa María.
Soborno a la Inquisición.-
Por los estudios del Profesor Corona Tejada conocemos cómo miembros del Tribunal de la Inquisición de Córdoba fueron sobornados por judíos portugueses para que les notificasen cuándo iban a ser detenidos, a fin de poder huir a tiempo.
“Vasco Fernández padecía prisión en la cárcel de la Inquisición. El 23 de abril comenzó a denunciar el soborno. Dijo que por 1647 estando su padre en la Villa de Arjona, llegaron dos portugueses llamados Lope Baez y Pedro Vidal, y le dijeron que se fuesen de inmediato a Francia porque la Inquisición los iba a prender. La denuncia procedía al parecer de Gaspar de Olivera y el aviso lo recibieron por medio de una carta firmada por Francisco López Cáceres. En otra audiencia Vasco Fernández declara que por enero o febrero de 1648 se presentó en su casa de Arjona, Jorge García Serrano quien le informó que no había sido delatado por Gaspar de Olivera y que lo sabía bien porque su hija, mujer de Leonel de León, había ido a Córdoba para ver cómo iban las cosas de su marido y cuñado, que estaban presos, y para conseguir información había llevado un talego con monedas por valor de 2000 ducados. Declaró que Jorge García Serrano, su yerno, Antonio Correa, y Manuel Rodríguez estaban “dando dineros a los dichos señores inquisidores”.
En siguientes declaraciones Vasco Fernández siguió facilitando datos a los inquisidores, por lo que aparecen nuevos denunciado, lo cual provocará un gran nerviosismo entre los judaizantes portugueses del reino de Jaén.
Uno de los interrogados, Duarte Pereira, declara que los avisos partían del notario del secreto don Pedro de Armenta, el cual recibía unos dineros por las noticias que posibilitaban la huida.
Tras varias intervenciones de distintos procesados, los señores inquisidores identificaron al que daba los avisos: “Vieron que el lugar a donde llegaban las noticias era la tienda de Jorge Díaz en Andújar y que el enlace entre el que avisaba y la tienda era Francisco López Cáceres al que no se pudo detener. Comprueban los inquisidores que el traidor al Tribunal recibe dinero por cada aviso en particular y de forma sistemática…”.
“Jorge Díaz había tenido años antes una tienda en Jaén, hacia 1640 se estableció en Andújar, ciudad que está a mitad de camino entre Córdoba y Jaén. La tienda de Jorge Díaz era de tejidos, pero él tenía una red ambulante para la venta de este producto. Francisco López Cáceres, el enlace, tenía dos ocupaciones: era administrador de una mujer rica de Ecija y tenía una tienda de tejidos”.
Esta clara relación mercantil de ambos personajes, su instalación en Andújar, bien comunicada para tener contactos con Córdoba, y la administración en Ecija le permitía, a López Cáceres, viajar sin levantar sospechas a dicha localidad.
“Los inquisidores llegaron a conocer incluso la contraseña que avisaba del peligro que generalmente se recibía por carta, con o sin firma de Francisco López Cáceres y era esta frase: “oye, tienes una deuda en Córdoba y debes ir a pagarla”.
El Tribunal del Santo Oficio descubrió totalmente los sobornos y varios de los culpados fueron puestos en la cárcel, otros huyeron a tiempo. El grupo más afectado de los judaizantes fue el de Andújar.
Mancebías y Brujas.-
La mujer de Andújar se dedicaba en este siglo a oficios marginales, salvando a aquellas que se dedicaban solamente al cuidado de la casa, cría de hijos y descanso del “guerrero” o ingresaban en conventos.
La fama de prostitutas y brujas de Andújar ha ido paralela, de ahí ese dicho popular y machista conocido por todos y que dice: “De Andújar, la que no es puta es bruja”. Esta circunstancia ha sido aprovechada por escritores de los siglos XVI y XVII, principalmente, para reflejar en sus obras literarias a una sociedad local de carácter popular.
El Licenciado Francisco López de Úbeda, en 1605 escribió La pícara Justina, en la que aparece la vieja morisca “natural de Andújar, ante cuya experiencia Justina se considera “río”, mientas que la vieja es “mar”.
“Entré (cuenta) a competir con el mar de una morisca vieja, hechicera, experta, bisabuela de Celestina”. El término “bisabuela de Celestina” está empleado en el sentido de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”; ya que la Celestina se escribió entre 1499 y 1502 por Fernando de Rojas.
Más tarde escribe:
“Esta vieja en cuya casa posaba, era advenediza, natural de Andújar. No dudó sino que me recibió de buena gana en su posada por parecerle que era yo algo a propósito para enseñarle el arte, ca es muy propio de herejes y brujos desear heredero de su profesión (…) Ella era morisca inconquistada, y aún tengo por cierto que sabia mejor el Alcoran que el Padrenuestro (…)”.
Esta bisabuela de Celestina, la vieja morisca de Andújar, era hechicera y bruja, además de alcahueta y por supuesto puta.
Dejando la literatura, diremos que las casas de mancebía o de prostitución estuvieron hasta 1606 en el centro de la ciudad, en las calles de San Francisco, San Antonio y Ollerías, por lo que el Ayuntamiento acordó llevarlas a la Silera: “este dia acordo la ciudad por quanto la mancebia publica esta dentro de la ciudad y en la calle mas publica y pasaxera della por donde pasan las procesiones que hacen dia y de noche en todo el año y esta muy cerca del convento de San Francisco y junto a los ospitales de nuestra sra. de la Cabeza y de la Caridad y del ospital de muxeres recoxidas pobres que se quite dicha vivienda y se pase a la parte que dicen la Silera en la parte y lugar della que señalara la ciudad (…)”.
El mismo Cabildo Municipal, para evitar escándalos públicos, como se venían registrando, acuerda en julio de 1617 crear una casa pública de mancebía, al no existir una similar en la ciudad: “Noticiosos de los inconvenientes que siguen por no haber casa publica de mancebia de esta ciudad, que se busque casa acomodada en parte y lugar conveniente, para que con los cuidados que requiere este negocio se hagan las diligencias que sean necesarias, lo cual es muy conveniente a esta republica para librar los dichos escandalos”.
Como vemos, motivos sociales que hoy resultan extraños, hacen que se acuerde crear semejante casa de mujeres públicas bajo el control de Ayuntamiento. Con esto no se quiere decir la ausencia de otras mancebías, lo que ocurre es que las otras eran privadas. Es normal que las autoridades locales gestionaran la prostitución, para así controlar sanitariamente a las prostitutas y se vigilaba mucho la alteración del orden público.
En cuaresma se cerraban dichas casas, de ahí el dicho popular de “ganas menos que una puta en cuaresma”, lo cual repercutía en que el ingreso de niños en la Casa Cuna de Andújar, a los nueve meses, era el volumen más bajos de éstos a finales del siglo XVII.
La brujería durante el siglo XVII fue como una plaga que se extendió por Europa, por lo que la Inquisición le prestó atención de diversas formas en cada país.
En España parece que el Santo Oficio fue bastante tolerante con quienes eran acusadas de brujas, muy especialmente a partir del Auto de Fe de 1610 en la ciudad de Logroño y gracias a la intervención del inquisidor don Alonso de Salazar y Frías que fue canónigo de la Catedral de Jaén.
Andújar, como vimos, siempre ha tenido fama de la existencia de brujas, que queda reflejada en una cancioncilla que dice:
“Cuatro somos de Andújar
dos de la Higuera,
y la capitanilla
de Villanueva”.
Como hemos visto la fama de brujas se extiende a otras localidades de la comarca andujareña.
Lógicamente estas brujas tenían un sitio de reunión para sus aquelarres. Parece ser que existe un camino, que partiendo a la izquierda de la carretera de Andújar, desde Arjona, enlaza con uno antiguo llamado de Granada, el cual señalan como “Camino de las brujas”.
Las brujas abundaban tanto por la incultura y superstición del pueblo veían en cualquier acto, coincidencia, intuición, etc., la posesión de un poder especial que convertía automáticamente a una mujer en bruja, ante lo cual gran cantidad de ellas se autodeclaraban como tales. Estos precedentes fueron tenidos en cuenta por don Alonso de Salazar, convenciendo al Tribunal de la Inquisición, La Suprema, de que en dichas personas no había nada de poder sobrenatural.
Fueron pocos los casos de brujería o hechicería que el Tribunal de Córdoba juzgara en este siglo que estudiamos, y ninguno de ellos fue de vecinos de la comarca de Andújar.
Niños Expósitos.-
En el año 1622 don Juan Cacho de Santillana y Mincoya fundó la Casa Cuna de Andújar, para atender a los niños abandonados por distintos motivos. Aunque en 1609 el Ayuntamiento había intentado crear una, para dar respuesta a la falta de asistencia que los pequeños tenían cuando eran dejados en iglesias, casas particulares o en la misma calle.
Aunque no sabemos dónde estuvo situada al principio, si conocemos que el año 1684 se ubicaba en la calle Comedias Viejas (actual Dr. Montoso), trasladándose dicho año al altozano de las Monjas de la Concepción, Trinitarias, en la confluencia de las calles Granados, Monjas y Audiencia (hoy 22 de Julio). Era administrada por un Patronato de la Universidad de Clérigos y Beneficiados de la ciudad, que debía dar cuenta al Obispo de Jaén.
Entre 1677 y 1700 la Cuna de nuestra ciudad acogió a 1319 niños, de los cuales 687 fueron varones y 632 hembras, procedentes de Andújar, en mayor volumen, y de Arjona, Arjonilla, Bailén, Marmolejo, Jabalquinto, Villanueva de Andújar (de la Reina), Baños, Cazalilla, siendo las de Arjona y Arjonilla las que más expósitos enviaron.
Los niños eran atendidos por mujeres, unas en la Casa Cuna y otras en su propia casa, dando lugar a distintos fraudes para seguir cobrando el salario que recibían por amamantarlos; ya que sustituían a los expósitos por sus propios hijos. A pesar de que tenían que ir con ellos para que el administrador de la Cuna los viera.
De los niños que ingresaron fallecieron el 81 % de ellos, debido a las enfermedades infantiles y a los pocos cuidados que recibían.
La estacionalidad de los ingresos de expósitos se corresponde, en su mayor volumen, a los nueve meses pasada la romería de la Virgen de la Cabeza, mientras que la menor cuantía era después de la Cuaresma, con antes indicamos, ocupando el segundo lugar, de abandonos de niños, la recolección de la aceituna, mientras que el tercero se relaciona con la siega.
BIBLIOGRAFÍA.-
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- Ximénez Patón, Bartolomé. Historia de la Antigua y Continuada nobleza de la ciudad de Jaén…, año 1628. Edición facsímil de Riquelme y Vargas. Jaén, 1983

FRAN dijo
Hola Enrique. Conociendo tu importante labor en la recopilación de datos sobre la sociedad andujareña de los siglos pasados, hecho en falta un estudio profundo sobre la organización y la implicación de la Hermandades y Cofradías de Pasión en la vida de la Ciudad. Hablamos de una época donde la Religión era un pilar muy importante de la sociedad, donde todos los estamentos estaban asociados a Hermandades o Cofradías. Por ejemplo, la Cofradía de Santa Justa y Rufina que residía en la Parroquía de San Miguel Arcangel y que actualmente está desaparecida, las imágenes, la Hermandad y hasta la capilla de culto. Así pues, como seguidor de tus obras históricas y que cada día nos ponen más en valor la vida de nuestros antepasados, me gustaría que nos pudieras informar de hechos relevantes de la vida de Hermandades como la del Santo Sepulcro, la Soledad, la Caridad o actualmente Agustías o incluso de Vera Cruz, esta última la Cofradía más antigua de la Ciudad y que en cada uno de sus boletines cuaresmales nos informan un poquito más de aquella vida de siglos atrás, los cuales si no los conocieses, creo que te pueden ilustrar muy bien. Gracias Enrique por tu tesón en recordandos de donde venimos y que fuimos.
10 Mayo 2008 | 10:28 PM