4 Noviembre 2007
INQUISICIÓN, BRUJAS, MANCEBÍAS Y EXPÓSITOS EN ANDÚJAR Y SU COMARCA DURANTE EL SIGLO XVII.
Enrique Gómez Martínez
Real Academia de la Historia
Instituto de Estudios Giennenses.
Introducción.-
El Tribunal de la Inquisición de Córdoba, uno de los más tempranos en crearse, inicia su funcionamiento en 1482 con un territorio jurisdiccional con sensibles variaciones hasta 1533, momento en que los límites se fijan definitivamente. El distrito correspondiente es el de la diócesis de Jaén, el adelantamiento de Cazorla, las localidades sujetas en lo eclesiástico a la abadía de Alcalá la Real, el arcediano de Écija con la vicaria de Estepa y el obispado de Córdoba.
En consecuencia, Andújar y su comarca integrada por las localidades de Marmolejo y Villanueva, de su jurisdicción en el siglo XVII, y Arjona, Arjonilla y Lahiguera, principalmente, estará bajo el control del Santo Oficio cordobés, que a través de sus Familiares en ellas velará por la observación de la fe católica; aunque también intervendrá en aquellos casos en que sus miembros se vean comprometidos.
No hay datos demográficos concretos y fiables de las ciudades de la comarca de Andújar; sin embargo con aquellos que conocemos podemos dar una visión lo más aproximada posible a la realidad.
Así vemos que Ximénez Patón y Ordóñez de Ceballos nos ofrece unos datos fraccionados, al indicarnos unas veces las casas que tiene cada localidad, por parroquias, y en otras el número de vecinos. Así para Andújar nos dice: “Santa María ciento y ocho casas… San Miguel setecientos y ochenta y quatro vezinos… Santiago ciento y veynte y quatro casas… Santa Marina setenta y siete casas… San Bartolomé mil ciento y noventa vezinos…
Fuera de la ciudad la higuera de Andújar (después fue Higuera de Arjona y actualmente Lahiguera) ciento y setenta y cinco casas…
El Marmolejo dozientas y ochenta casas…
Villanueva de Andújar (hoy Villanueva de la Reina) quatrocientos y cincuenta y ocho casas…
Arjona… Santa María trescientos y setenta y tres vezinos… San Martín trescientos y cinco vezinos… San Juan doscientos y noventa y cinco vezinos…
Fuera de la villa, Arjonilla tiene quinientas y setenta y cinco casas…”.
Los anteriores datos corresponden aproximadamente a la primera mitad del siglo XVII, por lo que en Andújar entre las dos parroquias más populosas, San Miguel y San Bartolomé, juntaban 8.880 habitantes. Los datos se han obtenido multiplicando por 4,5 personas/hogar, cifra considerada como media para aquellos años del seiscientos. Por tanto, con el resto de casas se podrían completar las cifras de entre 12.000 y 14.000 habitantes, que concuerdan con los dados por Domínguez Ortiz y Bartolomé Bennassar para Andújar.
Las epidemias de 1602 y 1650 no supusieron pérdidas demográficas significativas, debido a que la primera de ellas llegó muy debilitada y de la segunda la ciudad se vio libre, mientras que la tercera en 1680 fue tan mortífera que perdió Andújar un cincuenta por ciento de sus habitantes. Lógicamente estas cifras hay que darlas con las cautelas que nos imponen la falta de censos de población fiables para la centuria que estudiamos.
De Arjona diremos que tenía, según los vecinos dados, unos 4.378 habitantes y Arjonilla, en 1638, 700 vecinos, equivalentes a 3.150 habitantes.
Dichas cifras debieron tener pocas alteraciones, si acaso a la alza, como se comprueba con respecto a Andújar; ya que el Acta Capitular de fecha 31 de agosto de 1646 nos habla de 2.600 vecinos, 11.700 habitantes, refiriéndose al reparto que la ciudad de Jaén hace para cubrir la plata y juros que han de pagar al Rey. Aunque por otro lado el Cabildo Municipal indica no tener más de 2.000 vecinos, 9.000 habitantes. Queda clara la disparidad de datos de personas que integraban el municipio, al ir generalmente unidos a pagos de impuestos a la Corona Real o a levas continuas que se llevaban de la población a los hombres jóvenes, por lo que la mano de obra iba a escasear en momentos determinados; de ahí que los Ayuntamientos pocas veces dijeran verazmente cuántos habitantes tenía el municipio. Posiblemente ni ellos lo sabrían a ciencia cierta debida a la dificultad de controlarlos.
Luego podríamos anotar para la comarca de Andújar un número de 25.000 habitantes para la primera mitad del siglo XVII, que permanecerían poco alterados hasta 1680, como antes indicamos. Creo que esta observación no estará muy lejos de la realidad, si tenemos en cuenta el número de casas y el número de habitantes que conocemos.
La Inquisición.-
Los Familiares:
Se denomina Familiar del Santo Oficio de la Inquisición a aquella persona, esencialmente laica, que en todo momento estaba al servicio del Tribunal. Este título llevaba consigo una gran cantidad de privilegios que llegaron a preocupar a la sociedad de su época, al igual que el gran número de los mismos que existían en las ciudades, por lo que el Cabildo Municipal de Andújar acuerda en 1616: “(…) que ya que esta ciudad tiene menos cantidad de tres mil vezinos y en ella ay de presente honce familiares que exercen sus oficios y conforme a la concordia questa hecha entre el Real consexo de just
icia y la consexo supremo de la general inquisición ay mas numero de familiares en esta ciudad de los que tocan conforme su vecindad acuerda esta ciudad se escriva en el consexo supremo de inquisición de cordoba suplicando guarden la dicha concordia y no se eçeda del numero ni del presente que vaco por muerte de don Alonso de Piedrota acayde del Castilla y fortaleza desta ciudad (…)”.
Dicha queja municipal no fue considerada por la Inquisición, al otorgar el mismo año el título de Familiar a Domingo García; “mercader de gorras y sombreros. Natural de Fuente el Sol. Vecino de Andújar”.
Los privilegios de un Familiar le convertían en una clase social privilegiada, así vemos: “(…) y como tal podeis goçar y gozeis de todas las excempciones y libertades que según derecho leyes y pragmaticas destos reinos estilo e instrusiones deste Santo Oficio y concesiones Apostolicas (…) y facultad para que podais taer y traigais armas assi ofensivas como defensibas de dia y de noche publicos y secretamente (…) mandamos a todos y cualesquier juezes justicias oficiales y ministros (…) ni se entremetan a conozer ni conozcan de las causas criminales tocantes a vuestra persona y nos la remitan como jueces competentes que somos (…)”.
Las visitas de Distrito:
Periódicamente el Tribunal de la Inquisición de Córdoba giraba visita a su distrito con el fin de publicar los Edictos. El 14 de febrero de 1636 el Corregidor informa al Ayuntamiento: “(…) como el domingo que viene diez y siete dias deste presente mes de febrero se an de leer en la iglesia de Sancta Maria desta ciudad los Edictos de la Santa Inquisición para la visita que se a de hacer en esta ciudad proponelo a esta dicha ciudad para que tenga noticia dello: La ciudad acuerda que los señores Justicia y regimiento della por ciudad asistan en la iglesia a donde se leyeren los dichos edictos (…)”.
Los Edictos eran varios: De Delaciones, de Gracia, de Anatemas y el de Emplazatorio o aplazamiento.
La proclama de edictos, siempre comunicados previamente a las autoridades locales municipales, llevaba consigo la presencia en el pueblo de gran número de personas que acompañaban al Inquisidor, a los que se debían alojar en él.
Intervenciones de la Inquisición:
Defensa de sus Familiares.
Serán privilegio de los miembros del Santo Oficio el ser juzgado por éste cuando se vean acusados y sancionados por los Tribunales ordinarios civiles, como antes indicamos.
Así, cuando don Luis de Quero, Caballero de la Orden de Santiago y familiar de la Inquisición, se ve envuelto en una causa criminal con don Francisco Benavides, de 1629 a 1633, el Tribunal Cordobés se apresurará a solicitar le sea remitida la causa por el civil.
Las diferencias entre Queros y Benavides están llenas de insultos con afrentas públicas, con agresiones y con crímenes de sangre, que llegaron hasta el asesinato nocturno a cargo de asesinos a sueldo.
Todas estas circunstancias y otras más dividieron a la nobleza local y a gran cantidad de miembros de los distintos estamentos sociales en bandos.
Como consecuencia de estos enfrentamientos nobiliarios, los partidarios de unos y otros también se afrentan al margen del pleito; aunque todo tenía un origen común de fondo. Así don Antonio Terrones Robles, historiador local y Caballero Regidor del Ayuntamiento, mantiene amplias diferencias con otro Capitular; don Alonso de Cárdenas Valdivia, familiar de la Inquisición. El primero estaba a favor de los Queros, mientras que Cárdenas era del bando de los Benavides.
En Cabildo de 17 de octubre de 1631 se trata de la prisión de D. Alonso de Cárdenas y de la competencia en el tema del Tribunal Inquisitorial, así como la presencia en Andújar de dicho señor y su asistencia a las sesiones municipales, por lo que el Corregidor, Diego Velázquez de Vadillo, le manda salir del Ayuntamiento y mantener por prisión su casa.
Con igual fecha se lee una carta del Tribunal del Santo Oficio, de 30 de enero, en que se manda al juez civil se desentienda de la causa que se seguía contra D. Alonso.: “Nos los inquisidores Protobios de Cordoba y su partido decimosa bos el licenciado Don Antonio de Quiroga juez de el mismo en la ciudad de Andujar Bien saber i como por otros nuestros mandamientos os fue notificado os inibiese desde el conocimiento y causa criminal que tratase contra don Alonso de Cárdenas Baldibia familiar del santo Oficio y Regidor desta dicha ciudad de Andujar (…)”.
Sin embargo, el juez Quiroga continuó con el proceso, lo que le costará ser advertido de excomunión si no remite el caso a Córdoba. Circunstancia que logró el objetivo previsto, el juez le remite el caso al Tribunal cordobés.
Cárdenas fue puesto en prisión; aunque obtendrá permiso del Santo Oficio para venir a Andújar en 1631 para ocuparse de su hacienda, por ser época de la aceituna. Lógicamente las protestas de Terrones no tardaron en hacerse presentes en el Cabildo Municipal, pidiéndole al Corregidor que no asistiera a las sesiones del mismo y le mantuviera por prisión su casa. A ello alega Cárdenas que lo pretendido por Terrones es que no quiere que defienda los intereses de la ciudad, ante los gastos superfluos que se pretenden hacer.
Las cosas se complicaron aún más cuando Terrones Robles sufre un atentado criminal en 1632, meses después de las diferencias con Cárdenas. El intento fallido lo llevan a cabo Jacobo de Cárdenas, padre de D. Alonso, al que apodan “boca de vieja”; Pedro de Lucena, apodado “amburo” (sic); Blas Cardera, de profesión barbero; y don Antonio de Cárdenas, yerno de Jacobo. Todos fueron detenidos y condenados a pagar diversas y distintas cantidades de dinero y destierro de Andújar.
Quede claro que el pleito de Queros y Benavides, diferencias entre Terrones y Cárdenas, y el atentado contra el primero están totalmente relacionados.
Judíos.-
La importante situación geográfica de Andújar y su siempre elevado número de vecinos, dará lugar a que distintos grupos étnicos la elijan para vivir en ella. Tras la anexión de Portugal a España en 1580 una oleada de judíos portugueses conversos se instalará en la comarca.
Las profesiones de los nuevos judaizantes son modestas, como zapateros, sastres, merceros, pequeños tenderos, etc. Algunos se dedicarán al arriendo de determinadas contribuciones.
En consecuencia el Cabildo Municipal dictará normas para controlar a estos portugueses. El 7 de julio de 1600: “(…) al ciudad mandó se pregone que ningun portugues de los residentes en esta ciudad ni los que anden en ella salgan desta ciudad a bender lienços ni otras cosas fuera desta ciudad y que si salieren no puedan estar fuera della mas que dos dias (…) “.
Esta especial atención demuestra una presencia importante de judíos en Andújar, los cuales se agrupaban en la calle Juderías, perteneciente al distrito parroquial de Santa María, en el centro del recinto medieval. Un año después se vuelve a controlar a los lenceros portugueses.
Nuestra ciudad será en el siglo XVII el segundo foco de criptojudíos Giennenses, por lo que la presencia de vecinos de ella en los procesos inquisitoriales y Autos de Fe es importante.
El 2 de diciembre de 1625 tiene lugar Auto General de Fe en la ciudad de Córdoba, como en todos, el aparato teatral será impresionante, convirtiendo en festivo el día de su celebración.
Son condenados a distintas penas:
“Manuel Enríquez Valentín, Portugués natural de Villaflor, vecino de Andújar, judío, hereje, apostata, judaizante de la ley. Hábito y cárcel por un año.
Valentín Fernández, portugués, natural de Riosus en Portugal, vecino de Andújar, judío, apostata, hereje, judaizante de la dicha ley, de edad de treinta y siete años. Hábito y cárcel perpetua.
Violante Núñez, mujer de dicho Manuel Enríquez Valentín, portuguesa, vecina de Andújar y natural de Villaflor, edad de veinte y nueve años, judía, hereje, apostata, judaizante de la dicha ley. Hábito y cárcel por un año.
Marquesa Fernández, portuguesa, mujer de Luis Sánchez, vecina de Andújar, de edad de sesenta años, judía, hereje, apostata en la dicha ley. Hábito y cárcel por un año”.
También aquellos que habiendo sido penitenciados se encuentran huidos o difuntos son reconciliados o relajados en estatua; ya que el no estar presente, por una u otra causa, no les eximen de ser condenados públicamente.
En este Auto de Fe dieron garrote a tres mujeres y a un hombre, posteriormente se les quemó. Igualmente hicieron con los relajados en estatua.
El 21 de diciembre de 1627 tiene lugar un nuevo Auto de Fe en la Plaza de la Corredera (Córdoba). Son condenados 7 vecinos de Andújar, cuatro varones y tres hembras, todos observantes de la Ley de Moisés: Destacaremos a dos muchachas, hermanas, Susana y María Núñez, de 16 y 13 años respectivamente: Las penas fueron de hábito y cárcel.
De Marmolejo es condenada una familia de portugueses judíos de apellidos Perea Machado y de Andújar, Diego Álvarez.
Los libros parroquiales de matrimonios recogen gran número de enlaces de “cristianos nuevos”. Es decir, conversos. En especial de la parroquial de Santa María.
Soborno a la Inquisición.-
Por los estudios del Profesor Corona Tejada conocemos cómo miembros del Tribunal de la Inquisición de Córdoba fueron sobornados por judíos portugueses para que les notificasen cuándo iban a ser detenidos, a fin de poder huir a tiempo.
“Vasco Fernández padecía prisión en la cárcel de la Inquisición. El 23 de abril comenzó a denunciar el soborno. Dijo que por 1647 estando su padre en la Villa de Arjona, llegaron dos portugueses llamados Lope Baez y Pedro Vidal, y le dijeron que se fuesen de inmediato a Francia porque la Inquisición los iba a prender. La denuncia procedía al parecer de Gaspar de Olivera y el aviso lo recibieron por medio de una carta firmada por Francisco López Cáceres. En otra audiencia Vasco Fernández declara que por enero o febrero de 1648 se presentó en su casa de Arjona, Jorge García Serrano quien le informó que no había sido delatado por Gaspar de Olivera y que lo sabía bien porque su hija, mujer de Leonel de León, había ido a Córdoba para ver cómo iban las cosas de su marido y cuñado, que estaban presos, y para conseguir información había llevado un talego con monedas por valor de 2000 ducados. Declaró que Jorge García Serrano, su yerno, Antonio Correa, y Manuel Rodríguez estaban “dando dineros a los dichos señores inquisidores”.
En siguientes declaraciones Vasco Fernández siguió facilitando datos a los inquisidores, por lo que aparecen nuevos denunciado, lo cual provocará un gran nerviosismo entre los judaizantes portugueses del reino de Jaén.
Uno de los interrogados, Duarte Pereira, declara que los avisos partían del notario del secreto don Pedro de Armenta, el cual recibía unos dineros por las noticias que posibilitaban la huida.
Tras varias intervenciones de distintos procesados, los señores inquisidores identificaron al que daba los avisos: “Vieron que el lugar a donde llegaban las noticias era la tienda de Jorge Díaz en Andújar y que el enlace entre el que avisaba y la tienda era Francisco López Cáceres al que no se pudo detener. Comprueban los inquisidores que el traidor al Tribunal recibe dinero por cada aviso en particular y de forma sistemática…”.
“Jorge Díaz había tenido años antes una tienda en Jaén, hacia 1640 se estableció en Andújar, ciudad que está a mitad de camino entre Córdoba y Jaén. La tienda de Jorge Díaz era de tejidos, pero él tenía una red ambulante para la venta de este producto. Francisco López Cáceres, el enlace, tenía dos ocupaciones: era administrador de una mujer rica de Ecija y tenía una tienda de tejidos”.
Esta clara relación mercantil de ambos personajes, su instalación en Andújar, bien comunicada para tener contactos con Córdoba, y la administración en Ecija le permitía, a López Cáceres, viajar sin levantar sospechas a dicha localidad.
“Los inquisidores llegaron a conocer incluso la contraseña que avisaba del peligro que generalmente se recibía por carta, con o sin firma de Francisco López Cáceres y era esta frase: “oye, tienes una deuda en Córdoba y debes ir a pagarla”.
El Tribunal del Santo Oficio descubrió totalmente los sobornos y varios de los culpados fueron puestos en la cárcel, otros huyeron a tiempo. El grupo más afectado de los judaizantes fue el de Andújar.
Mancebías y Brujas.-
La mujer de Andújar se dedicaba en este siglo a oficios marginales, salvando a aquellas que se dedicaban solamente al cuidado de la casa, cría de hijos y descanso del “guerrero” o ingresaban en conventos.
La fama de prostitutas y brujas de Andújar ha ido paralela, de ahí ese dicho popular y machista conocido por todos y que dice: “De Andújar, la que no es puta es bruja”. Esta circunstancia ha sido aprovechada por escritores de los siglos XVI y XVII, principalmente, para reflejar en sus obras literarias a una sociedad local de carácter popular.
El Licenciado Francisco López de Úbeda, en 1605 escribió La pícara Justina, en la que aparece la vieja morisca “natural de Andújar, ante cuya experiencia Justina se considera “río”, mientas que la vieja es “mar”.
“Entré (cuenta) a competir con el mar de una morisca vieja, hechicera, experta, bisabuela de Celestina”. El término “bisabuela de Celestina” está empleado en el sentido de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”; ya que la Celestina se escribió entre 1499 y 1502 por Fernando de Rojas.
Más tarde escribe:
“Esta vieja en cuya casa posaba, era advenediza, natural de Andújar. No dudó sino que me recibió de buena gana en su posada por parecerle que era yo algo a propósito para enseñarle el arte, ca es muy propio de herejes y brujos desear heredero de su profesión (…) Ella era morisca inconquistada, y aún tengo por cierto que sabia mejor el Alcoran que el Padrenuestro (…)”.
Esta bisabuela de Celestina, la vieja morisca de Andújar, era hechicera y bruja, además de alcahueta y por supuesto puta.
Dejando la literatura, diremos que las casas de mancebía o de prostitución estuvieron hasta 1606 en el centro de la ciudad, en las calles de San Francisco, San Antonio y Ollerías, por lo que el Ayuntamiento acordó llevarlas a la Silera: “este dia acordo la ciudad por quanto la mancebia publica esta dentro de la ciudad y en la calle mas publica y pasaxera della por donde pasan las procesiones que hacen dia y de noche en todo el año y esta muy cerca del convento de San Francisco y junto a los ospitales de nuestra sra. de la Cabeza y de la Caridad y del ospital de muxeres recoxidas pobres que se quite dicha vivienda y se pase a la parte que dicen la Silera en la parte y lugar della que señalara la ciudad (…)”.
El mismo Cabildo Municipal, para evitar escándalos públicos, como se venían registrando, acuerda en julio de 1617 crear una casa pública de mancebía, al no existir una similar en la ciudad: “Noticiosos de los inconvenientes que siguen por no haber casa publica de mancebia de esta ciudad, que se busque casa acomodada en parte y lugar conveniente, para que con los cuidados que requiere este negocio se hagan las diligencias que sean necesarias, lo cual es muy conveniente a esta republica para librar los dichos escandalos”.
Como vemos, motivos sociales que hoy resultan extraños, hacen que se acuerde crear semejante casa de mujeres públicas bajo el control de Ayuntamiento. Con esto no se quiere decir la ausencia de otras mancebías, lo que ocurre es que las otras eran privadas. Es normal que las autoridades locales gestionaran la prostitución, para así controlar sanitariamente a las prostitutas y se vigilaba mucho la alteración del orden público.
En cuaresma se cerraban dichas casas, de ahí el dicho popular de “ganas menos que una puta en cuaresma”, lo cual repercutía en que el ingreso de niños en la Casa Cuna de Andújar, a los nueve meses, era el volumen más bajos de éstos a finales del siglo XVII.
La brujería durante el siglo XVII fue como una plaga que se extendió por Europa, por lo que la Inquisición le prestó atención de diversas formas en cada país.
En España parece que el Santo Oficio fue bastante tolerante con quienes eran acusadas de brujas, muy especialmente a partir del Auto de Fe de 1610 en la ciudad de Logroño y gracias a la intervención del inquisidor don Alonso de Salazar y Frías que fue canónigo de la Catedral de Jaén.
Andújar, como vimos, siempre ha tenido fama de la existencia de brujas, que queda reflejada en una cancioncilla que dice:
“Cuatro somos de Andújar
dos de la Higuera,
y la capitanilla
de Villanueva”.
Como hemos visto la fama de brujas se extiende a otras localidades de la comarca andujareña.
Lógicamente estas brujas tenían un sitio de reunión para sus aquelarres. Parece ser que existe un camino, que partiendo a la izquierda de la carretera de Andújar, desde Arjona, enlaza con uno antiguo llamado de Granada, el cual señalan como “Camino de las brujas”.
Las brujas abundaban tanto por la incultura y superstición del pueblo veían en cualquier acto, coincidencia, intuición, etc., la posesión de un poder especial que convertía automáticamente a una mujer en bruja, ante lo cual gran cantidad de ellas se autodeclaraban como tales. Estos precedentes fueron tenidos en cuenta por don Alonso de Salazar, convenciendo al Tribunal de la Inquisición, La Suprema, de que en dichas personas no había nada de poder sobrenatural.
Fueron pocos los casos de brujería o hechicería que el Tribunal de Córdoba juzgara en este siglo que estudiamos, y ninguno de ellos fue de vecinos de la comarca de Andújar.
Niños Expósitos.-
En el año 1622 don Juan Cacho de Santillana y Mincoya fundó la Casa Cuna de Andújar, para atender a los niños abandonados por distintos motivos. Aunque en 1609 el Ayuntamiento había intentado crear una, para dar respuesta a la falta de asistencia que los pequeños tenían cuando eran dejados en iglesias, casas particulares o en la misma calle.
Aunque no sabemos dónde estuvo situada al principio, si conocemos que el año 1684 se ubicaba en la calle Comedias Viejas (actual Dr. Montoso), trasladándose dicho año al altozano de las Monjas de la Concepción, Trinitarias, en la confluencia de las calles Granados, Monjas y Audiencia (hoy 22 de Julio). Era administrada por un Patronato de la Universidad de Clérigos y Beneficiados de la ciudad, que debía dar cuenta al Obispo de Jaén.
Entre 1677 y 1700 la Cuna de nuestra ciudad acogió a 1319 niños, de los cuales 687 fueron varones y 632 hembras, procedentes de Andújar, en mayor volumen, y de Arjona, Arjonilla, Bailén, Marmolejo, Jabalquinto, Villanueva de Andújar (de la Reina), Baños, Cazalilla, siendo las de Arjona y Arjonilla las que más expósitos enviaron.
Los niños eran atendidos por mujeres, unas en la Casa Cuna y otras en su propia casa, dando lugar a distintos fraudes para seguir cobrando el salario que recibían por amamantarlos; ya que sustituían a los expósitos por sus propios hijos. A pesar de que tenían que ir con ellos para que el administrador de la Cuna los viera.
De los niños que ingresaron fallecieron el 81 % de ellos, debido a las enfermedades infantiles y a los pocos cuidados que recibían.
La estacionalidad de los ingresos de expósitos se corresponde, en su mayor volumen, a los nueve meses pasada la romería de la Virgen de la Cabeza, mientras que la menor cuantía era después de la Cuaresma, con antes indicamos, ocupando el segundo lugar, de abandonos de niños, la recolección de la aceituna, mientras que el tercero se relaciona con la siega.
BIBLIOGRAFÍA.-
- Aranda Doncel, Juan. “la Inquisición en Córdoba y la visita de distrito en el último tercio del siglo XVI”. Boletín de la Real Academia de Córdoba. nº 109, Córdoba, 1985.
- Bennassar, Bartolomé. «Contribution a l´etude des comportements en Andalousie a l´epoque Moderne: Vivre a Andújar au debut du XVIIe siegle» Estudes Hispaniques 1. Tours, 1978.
- Bennassar, Bartolomé. La España del Siglo de Oro, “Vivir en el Siglo de Oro”. Barcelona, 1983.
- Coronas Tejada, Luis. “Los Judeoconversos en el Reino de Jaén”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 97. Jaén, 1978.
- Coronas Tejada, Luis. El Inquisidor de la Brujas. Instituto de Estudios Giennenses. Salamanca, 1981.
- Coronas Tejada, Luis. “Soborno en la Inquisición de Córdoba por portugueses a mediados del siglo XVII”, en Proceedings of the Ninth world Congress of Jewish Studies. Jerusalem, 1985.
- Domínguez Ortiz, Antonio. El Antiguo Régimen. Los Reyes Católicos y los Austrias. Historia de España. Alfaguara III. Madrid, 1979.
- Gómez Martínez, Enrique. Los Niños Expósitos en Andújar. Servicio de Publicaciones Universidad de Córdoba y Caja de Ahorros de Córdoba, nº 91. Córdoba, 1987.
- Gómez Martínez, Enrique. “Actividad del Tribunal de la Inquisición de Córdoba en la Comarca de Andújar (Jaén) durante la primera mitad del siglo XVII”. Historia, Arte y Actualidad de Andalucía. Curso de Verano Universidad de Córdoba y CajaSur. Granada, 1988.
- Gómez Martínez, Enrique. “La mujer en la historia de Andújar”. Actas III Congreso Provincial de Cronistas. Diputación Provincial de Jaén. Jaén, 1995.
- Gómez Martínez, Enrique. Fe y Religiosidad popular en las fiestas de Andújar durante el siglo XVII. Discurso de Ingreso en el Instituto de Estudios Giennenses. I .E. G. Jaén, 2002.
- Gracia Boix, Rafael. Autos de fe y causas de la Inquisición de Córdoba. Córdoba, 1983.
- Kamen, Henri. La Inquisición Española. Barcelona, 1979.
- Martínez Bara, J. A. Catálogo de Informaciones genealógicas de la Inquisición cordobesa conservadas en el Archivo Histórico Nacional. Madrid, 1970.
- Morales Talero, Santiago. Los Santos de Arjona. Madrid, 1957.
- Torres, José Carlos de. “Brujas, Pícaros y Celestinas de Andújar en la Literatura Española del Siglo de Oro”. Boletín. Instituto de Estudios Giennenses, nº 127. Jaén, 1986.
- Ximénez Patón, Bartolomé. Historia de la Antigua y Continuada nobleza de la ciudad de Jaén…, año 1628. Edición facsímil de Riquelme y Vargas. Jaén, 1983
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1 Noviembre 2007
ANDÚJAR, UN FUTURO PROMETEDOR.
Enrique Gómez Martínez.
Cada día me preocupa más el presente y el futuro de mi ciudad, por la que vengo trabajando desde hace más de 30 años, colaborando con instituciones públicas y privadas, colectivos, asociaciones, etc., fundamentalmente en el campo cultural.
Como historiador conozco el devenir histórico de Andújar, sabiendo que en todos los tiempos “cuecen habas”, que nunca “tiempos pasados fueron mejores”, serán mejores los tiempos futuros, siempre, estoy seguro. Pero claro, como conozco la idiosincrasia de nuestra ciudad, sé de lo que cuesta hacerla progresar significativamente. Aquí cualquier proyecto importante puede eternizarse y a veces hasta los más nimios cuesta un montón de “vuelva usted mañana” para conseguir que toda la burocracia del mundo te dé el “papelillo” que te falta para iniciar un negocio “con todas las de la ley”. Mientras lo resuelves puedes quedarte en el camino, aburrirte y tirar la toalla. Me pregunto porqué en Andújar cualquier empresa tarda más de lo normal en ponerse en marcha, porqué en otros pueblos todo es más fácil. No hay nada más que hablar con lo empresarios para que te cuenten sus penas y terminen diciéndote que tal o cual persona se ha ido a otra localidad comarcal a instalarse. No sé si esa marcha de empresas a fuera de nuestra localidad es una leyenda urbana más o estamos ante una realidad palpable. Sea como fuera, la verdad es que los tiempos venideros apuntan un futuro halagüeño para Andújar.
Si hemos perdido plazas de hoteles con el cierre de Don Pedro y La Reserva, pronto tendremos un nuevo hotel de cuatro estrellas en la proximidades de la estación de RENFE; la cual ha incrementado el número de trenes que recorren Andalucía; otra señal esperanzadora, esperemos que la Alta Velocidad Española esté más cerca.
La ITV ya tiene fecha de puesta en servicio y tengamos que dejar de ir a Guarromán antes de 2009, año en que mis coches la pasan de nuevo, para hacerlo al Ave María, polígono que pronto pondrá en marcha nuevas parcelas que ya están adjudicadas. Rezaremos dicho nombre varias veces para que sea todo una realidad.
El gran proyecto de un futuro económico llamado Innovandujar, en la recta del Sotillo, parece que se inicia de verdad y estamos más cerca de verlo hecho realidad. Hasta ahora sólo lo conocíamos de forma virtual y realmente era magnífico, espero no se quede todo en una utopía y en menos de un lustro esté suficientemente desarrollado y cuente con importantes industrias. Deseo que el ya conocido Ros Casares se haga presente definitivamente e instale sus naves, que el ferrocarril llegue al polígono, que se construya un hotel, centros deportivos y de ocio y todo aquello virtual que se nos ofreció. Andújar tiene una magnífica situación geográfica, una populosa comarca, un gran término municipal, de los primeros de España, unas potencialidades envidiables, sólo falta que los andujareños cambiemos nuestra mentalidad. Mentalidad nacida de ser un pueblo de mestizaje, de una ciudad de paso acogedora que ha entregado ancestralmente sus bienes de producción a todo aquel que ha venido a ella con la intención de enriqucerse, caiga quien caiga, sin importarle destruir su patrimonio histórico artístico; sólo especular con su suelo urbano o no, sin interesarle revertir los beneficios económicos que genera su empresa en la mejora de la ciudad, únicamente hacer dinero y comprar fincas rústicas y urbanas. Ah, ejemplos hay a millones.
Porque Andújar siempre se ha quedado atrás en el desarrollo de la provincia de Jaén y de Andalucía. Parece que por estar en la esquina del mapa jiennense se han olvidado de nosotros, pero la culpa ha sido siempre nuestra. Los demás han querido ayudarnos, pero nosotros continuamente hemos puesto obstáculos, “el más difícil todavía”. Somos geniales a la hora de estar desunidos. Mientras las demás ciudades, que van “todos a una”, que defienden lo suyo y a los suyos, por encima de todo, consiguen antes lo que aquí cuesta “sudor y lágrimas”. Ejemplos hay miles.
En Andújar todos los esfuerzos se nos van con la Virgen de la Cabeza, que es lo único que nos puede unir, lo demás que lo solucionen otros, no sé quiénes, pero otros. Dinero el que haga falta si se trata de la Virgen, unirnos para divertirnos, en eso los primeros, en lo demás a destruirnos. Y claro, así nos van las cosas. Quién tiene la culpa, la respuesta es fácil, elemental, nosotros.
Termino diciendo, que a pesar de todo tenemos un gran futuro, no pierdo la esperanza, pero a su vez sé que para conseguirlo tendremos que luchar contra nosotros mismos, que somos nuestro propio enemigo.
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2 Agosto 2007
EL CERRO DE LA CABEZA, DONDE SE APARECIÓ LA VIRGEN DE LA CABEZA.
Enrique Gómez Martínez.
Introducción.-
Es necesario e importante que aclaremos algunos de los errores históricos referidos a la Virgen de la Cabeza, que se vienen cometiendo cuando se dice o escribe algo sobre esta antigua devoción mariana de Andalucía.
Hoy en día conocemos documentadamente, y por tanto con un rigor científico, muchos hechos relacionados con dicha Virgen, que se han repetido durante muchos años de manera equivocada y que es hora de aclarar, para hacer justicia a la historia y a la verdad. Como escribió el Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Jaén, Manuel Muñoz Garnica, en sus conocidas “Cartas sobre el origen, aparición y culto de la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza”, publicadas en 1865, en las que nos dice: “Yo no puedo creer que las personas ilustradas de Andújar den algún valor a esas relaciones; las gentes sencillas, puede ser; pero al tratar este punto, debemos protestar contra tales invenciones en nombre de la sana crítica que las condena. Es preciso no transigir con ellas; procuremos, en cuanto sea posible, que la piedad sea discreta y la devoción ilustrada” (Carta 1ª. Estudio y notas introductorias de Rubio Fernández, 1997, 22)
Veamos como el verdadero nombre del cerro, desde que el pastor encuentra la imagen de la Virgen, ha sido CERRO DE LA CABEZA y no “Cerro del Cabezo”, como alguien lo denominó en un momento indeterminado, desde el desconocimiento, al no darse cuenta que “cerro y cabezo” son palabras sinónimas. Por tanto, cuando decimos “cerro del Cabezo” estamos diciendo “cerro del Cerro”.
El Cerro de la Cabeza.-
Partamos en este estudio viendo lo que el Diccionario de la Real Academia Española nos dice: “Cerro: m 3. Elevación de tierra aislada y de menor altura que el monte o la montaña” (Madrid, 1992, 329). “Cabezo: m. Montecillo aislado” (Madrid, 1992, 343). Por tanto observamos que ambas palabras tiene igual significado. Si ahora consultamos un diccionario de sinónimos comprobamos que “Cerro: s Elevación de tierra aislada” Siendo sinónimos: “Alcor, mogote, otero, montículo, loma, CABEZO, altozano, collado”. “Cabezo: s Montecillo aislado”. Siendo sinónimos: “Colina, loma CERRO, otero, alcor, cumbre” (Diccionario Temático. Sinónimos y Antónimos. Editorial Everest. León, 1980, 163 y 211).
En consecuencia vemos que el topónimo no puede ser “Cerro del Cabezo”, sino el que los árabes le dieron en su día: “Cerro de la Cabeza”, porque al cerro elevado, aislado y llano llamado Peña Rasa, en su lengua Errasa, significa Cabeza (Bisset, Demetrio. “San Isidro labrador”. La Aventura de la Historia. Madrid, 2005, 92-96). Está claro que el cerro sobre el que se edificó la primera ermita dedicada a la Virgen de la Cabeza era llano en su cúspide.
Los historiadores.-
Todo lo antes dicho lo podemos ratificar recurriendo a la amplia bibliografía existente desde el siglo XVII referidas a Ntra. Sra. de la Cabeza.
Los historiadores locales, buenos conocedores de la toponimia, no dudan en confirmar que el lugar donde se aparece nuestra Patrona, se llama “CERRO DE LA CABEZA”, es más; Salcedo Olid, nos dice que de dicho topónimo recibe la Virgen su nombre. Porque si el cerro se llamara “Cabezo”, la imagen de María allí encontrada tomaría la advocación de “Virgen del Cabezo”, al igual que existen Virgen del Monte, Virgen del Collado, Virgen del Valle, Virgen de la Encina, etc. Como bien sabemos las devociones marianas suelen recibir, en muchas ocasiones, el nombre del lugar dónde se les ha hallado.
Por tanto en el Panegírico Historial de N. S. de la Cabeza de Sierra Morena, Salcedo escribe: “(…) De lo qual conocieron claramente que era voluntad Divina que a la Virgen se le diese adoración en aquel monte, el qual por ser el mas alto, y encumbrado de los circunvecinos, parecia Principe, Rey, y Señor de Sierra Morena, y por ello le llamavan los de la tierra, la cabeça de todos los montes comarcanos, y por esta razon se le dio a la Sagrada Imagen el nombre de Nuestra Señora de la Cabeça, titulo y denominación, que aunque parece vulgar, no fue a caso, sino muy misterioso, y adecuado (…)” (Madrid; 1677, 230-231).
Llama la atención en el anterior texto cuando dice: “y por ello le llamavan los de la tierra, la cabeça”. Esta es la clave, los naturales de Andújar le llamaban Cabeza. Por lógica la imagen que allí encuentra el pastor, recibe el título de “Virgen de la Cabeza”, no tenían que darle más vueltas a la hora de buscarle nombre.
Otro historiador local, Antonio Terrones Robles, Caballero Capitular del Ayuntamiento, escribe en su historia sobre San Eufrasio: “(…) un Pastor manco de una mano, estando apacentando su ganado a la falda del monte y cerro de la Cabeça (…)”. (Granada; 1657, 177).
En el siglo XVIII el sacerdote y capellán del Santuario, Bartolomé Pérez Guzmán, escribe en su libro Tratado del Aparecimiento de Ntra. Sra. de la Cabeza... : “(…) se llamó en la antigüedad el Cerro de la Cabeza, de donde toma el renombre nuestra Sagrada Imagen (…)” (Madrid, 1745, 41). Vuelve a hacer referencia al tema que nos ocupa, anotando: “(…) era voluntad de Dios, que diessen adoración a María Santísima, en el Cerro de la Cabeza, que por ser el más empinado de la Sierra (…)” (Madrid, 1745, 75).
En el siglo XIX el antes referido Muñoz Garnica en su Carta cuarta, escribe: “(…) quien debiera bosquejar la subida de las cofradías reunidas al cerro de la Cabeza (…)” (Rubio Fernández, 1997, 32).
Santiago Mesía publica en 1890 su Álbum de fotografías de la Romería de N. S. de la Cabeza en Sierra Morena, en el que nos dice: “(…) fué traída en triunfo la imagen é instalada en la iglesia de Santa María el 4 de octubre de 1227, de cuyo sagrado recinto desapareció el 8 de Noviembre, reapareciendo de nuevo en el Cerro de la Cabeza (…)” (Madrid, 1890, 18). Entre las fotografías que incluye el álbum tenemos una panorámica, plegable, a cuyo pie escribe: “Vista general del Cerro de la Cabeza”.
El año 1900 Luisa Fe y Jiménez en su Historia de Nuestra Señora de la Cabeza de Sierra Morena, nos dice: “(…) En la más alta cumbre de dicha Sierra a tres leguas de la ciudad, está el cerro de la Cabeza, llamado así por ser el más alto (…)” (Madrid, 1900, 123). Más adelante escribe: “(…) Efectivamente, hacia lo más alto del cerro llamado Cabeza (…)”. (Madrid, 1900, 132).
El Diputado de la Real Cofradía de Andújar, Ramón Rodríguez Delgado de Mendoza, publica en 1911 el Libro del Cofrade de Ntra. Sra. de la Cabeza, en el que apunta: “(…) el prodigioso espectáculo que ofrece la cima del cerro de la Cabeza (…) (Andújar, 1911, 9).
En 1961 el historiador Carlos de Torres Laguna, editado por los PP. Trinitarios, publica el libro La Morenita y su Santuario, en uno de sus párrafos anota: “(…) es la aparición de la Virgen al pastor de Colomera, en la cima del cerro de la Cabeza (…)” (Madrid, 1961, 23).
Hasta aquí algunos ejemplos, hay más, referidos y atestiguados por quienes han escrito antes sobre la Virgen de la Cabeza, coincidiendo todos en llamar Cerro de la Cabeza al lugar donde es encontrada la referida imagen.
Aunque ignoramos qué hace a algunos autores denominar “cabezo” a dicho cerro, podemos decir que a partir de 1900, en el referido libro de Luisa Fe, es cuando aparece también la denominación de “cabezo”. Así escribe dicha autora: “(…) por hallarse en lo más elevado de la Sierra, llamado Cabezo, como ya queda dicho (…)” (Madrid, 1900, 154). Si prestamos atención a la frase, observaremos que más bien puede tratarse de una errata de imprenta que un nombre escrito conscientemente; ya que a continuación dice “como ya queda dicho”, cuando realmente vimos que ella le denomina “Cerro de la Cabeza”.
Torres Laguna, en la obra citada, llama al cerro de dos maneras: “(…) El cerro del Cabezo o de la Cabeza, es muy accidentado (…)” (Madrid, 1961, 29). Posiblemente para entonces ya circulaba entre las personas el nombre de “Cerro del Cabezo” y como Torres Laguna sabia que los historiadores anteriores a él lo llamaban “Cerro de la Cabeza”, es por lo que trata de compaginar uno y otro nombre, para no faltar a la verdad histórica, aceptando por bueno la otra denominación popular. Incluso puede que para algunas personas el que Miguel de Cervantes, en su libro Los Trabajos de Pesiles y Sigismunda, le llamara “Cabezo”, fuera suficiente autoridad para desechar, tal vez por desconocimiento de los autores que antes he señalado, la denominación de “Cerro de la Cabeza”, sin darse cuenta del error que al principio apuntamos. Así Cervantes escribe: “(…) Allí está el monte o mejor dicho el peñasco, en cuya cima está el Santuario que deposita en sí una Imagen llamada de la Cabeza, que tomó el nombre de la peña donde habita, que antiguamente se llamó Cabezo, por estar en la mitad de un llano (…)” (Madrid, 1617). Como hipótesis podemos plantear que la aparición de la palabra “Cabezo”, sea una errata de imprenta, debido a que si la escribimos en femenino, en nada cambia el sentido de la frase ni la concordancia, así decimos: “que antiguamente se llamó Cabeza”.
Lo que está claro es que los escritores locales desde el siglo XVII afirman que el cerro se llama “de la Cabeza”, no teniendo en cuenta la cita cervantina, de la cual tenían conocimiento. La prueba está en que Salcedo Olid lo nombra: “Y con más ponderación que todos Miguel de Cervantes en su Persilis, diziendo, que es una de las mayores fiestas que en todo lo descubierto del mundo se celebra” (Madrid, 1677, 330).
Otro dato significativo es que en el siglo XVII, Carlos II, concede el título de Marqués del Cerro de la Cabeza a Don Alonso de Tavira y Benavides. Esta concesión, según Enrique Toral y Fernández de Peñaranda en su trabajo La concesión del marquesado del Cerro de la Cabeza, publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses número 93, dio lugar a un pleito en el que intervinieron el Ayuntamiento de Andújar, la Cofradía de la Virgen de la Cabeza y el Obispado de Jaén. Este último a través de su Fiscal Eclesiástico, van a presentar alegaciones a dicha concesión, diciendo: “… por ser cierto que el Cerro que llaman de la Cámara, que esta sita la Hermita y Templo de la Santa Imagen, Casas, y habitaciones del Rector y Capellanes, se llamaba antes Cabezón, y después de la aparición de la de la Santa imagen, que hace mas de cuatrocientos años, se intitulaba el Cerro de la Cabeza (…)” (Jaén, 1977, 16).
Por el anterior texto comprobamos como el referido cerro se había llamado antes de la aparición de la Virgen de la Cabeza, año de 1227, “Cabezón” y que a partir de aquel momento significativo pasó a denominarse “Cerro de la Cabeza”, de ahí que todos los historiadores lo conocieran por este último nombre, porque es obvio y no hay que explicar más, que a la Virgen, no le iban a llamar “Virgen del Cabezón”, por aquello del lugar donde aparece o la encuentra el pastor. Por tanto queda muy claro que nunca recibió el nombre de “Cabezo”, como actualmente se le viene diciendo.
Considero que queda suficientemente aclarada la denominación real del lugar donde se venera la imagen de Ntra. Sra. de la Cabeza de Sierra Morena. Espero que en lo sucesivo se haga justicia a la historia y dejemos de llamarlo “Cerro del Cabezo”, para hacerlo con propiedad y darle el tan bonito nombre de “Cerro de la Cabeza”.
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22 Mayo 2007
LOS NATURALES DE ANDÚJAR, ¡ANDUJAREÑOS!
Enrique Gómez Martínez.
Es difícil entender que en los tiempos actuales los propios naturales de Andújar sigamos llamándonos por el gentilicio erróneo de Iliturgitanos, cuando la antigua ciudad íbero romana de Iliturgi está ubicada en la proximidades de la ciudad de Mengíbar (Jaén), concretamente en la zona de cerro Maquiz, donde se conservan infinidad de restos arqueológicos y en concreto se han encontrado distintas lápidas donde aparece el referido nombre de Iliturgi.
En 1957 los prestigiosos arqueólogos Blanco Frejeiro y Lachica Casinello, publican “De situ Iliturgi” donde se pone de manifiesto que dicha localidad está situada en Mengíbar. A partir de entonces los historiadores han considerado que la ciudad próxima a la actual Andújar, en la zona de Los Villares, es Isturgi.
En el Cerro Maquiz han aparecido numerosas inscripciones, que demuestran que allí estaba Iliturgi, entre ellas tres, según apunta el historiador Martín Jiménez Cobo, en su trabajo titulado “Las inscripciones romanas de Mengíbar”, publicado en el Boletín nº 193 del Instituto de Estudios Giennenses del año 2006.
Una de dichas inscripciones dice: “A TIBERIO SEMPRONIO GRACO FUNDADOR EL PUEBLO ILITURGITANO”, otra esta dedicada a Sexto Quintio Vital, Iliturgitano, por su madre Quintia Vital, y en la tercera se escribe: “OCTAVIA… ILITURGITANA DE X AÑOS PIADOSA ENTRE LOS SUYOS AQUÍ ESTÁ SEPULTADA”. Estas son suficiente pruebas para situar a Iliturgi en Mengíbar.
En consecuencia es un claro error atribuirnos los de Andújar un gentilicio que no nos corresponde, por lo que debemos ir entre todos borrándolo y hablar con propiedad, llamándonos ANDUJAREÑOS, porque flaco favor hacemos a las presentes y futuras generaciones de niños y jóvenes insistiendo en ello, a la vez que así no lograremos que seamos considerados por nuestro pasado histórico, porque es universalmente conocido que Iliturgi no está en Los Villares, por lo que es absurdo seguir utilizando un gentilicio que no nos corresponde. Es hora de que elevemos nuestro nivel cultural como colectivo ciudadano, llamando por su nombre auténtico a las cosas y más cuando lo dicho está demostrado científicamente.
Debería quienes escriben o hablan en los medios de comunicación sociales, olvidar el gentilicio Iliturgitano, que tanto leemos casi a diario o escuchamos, para hablar con propiedad y utilizar el correcto ANDUJAREÑOS, así iremos informando y formando a los lectores, escuchantes y teleespectadores; porque todos ellos tiene una gran labor que llevar a cabo en este asunto, porque las personas suelen repetir aquello que en periódicos, radios y televisiones se dice, al entender que reciben un mensaje correcto y contrastado. Igualmente hay que pedirle a los políticos y demás representantes de colectivos e instituciones que en sus intervenciones públicas hagan uso del gentilicio correcto. Es lamentable que venga el Príncipe de Asturias. D. Felipe de Borbón, a visitarnos y en su discurso una de las primeras palabras sea llamarnos Iliturgitanos, alguien de Andújar se lo debió decir. Si esto el pueblo lo escucha por boca de tan importante personalidad; lógicamente lo va a repetir, en su creencia de que lo hace correctamente.
Porque hay que conocer y saber que en el actual emplazamiento de nuestra ciudad, existió un asentamiento prerromano con el nombre de Andura, topónimo de origen ibérico que significa “abundancia de agua”, por el número elevado de ríos y arroyos, por todos conocidos, según apunta el historiador Luis Pedro Pérez García en su estudio sobre el tema, donde nos habla de los hallazgos de restos arqueológicos de la Edad del Bronce en el altozano Santiago, gracias a los estudios del arqueólogo, Antonio Ruiz Parrondo, lo que revela una presencia humana en Andújar.
Aunque no hay constancia física de la existencia de Andura, por lo que sería un topónimo que alude a un paraje y no a un núcleo urbano, según indica Pérez García. La construcción de un puente a finales del siglo II de nuestra era, en tiempos de Séptimo Severo, podría dar lugar a un asentamiento estable. Recordemos como hace unos años en obras realizadas junto a la Torre del Reloj en la Plaza de Santa María, aparecieron unos idolillos romanos, lo que hizo pensar al historiador Cruz Utrera de la existencia de un pequeño núcleo de población.
Desaparecida Isturgi el lugar Andura se convertirá, con la llegada de los árabes, en Andusar o Andujar. La primera cita, según Pérez García, sobre nuestra ciudad, la tenemos en la época del emir Muhammad I (852-886), y es del año 854. Algún tiempo después el emir ´Abd Allah ordena al gobernador de la cora de Jaén, refuerce la muralla y concentre dentro de ella a la población, debido a los ataques que los campesinos de la campiña sufrían de la nobleza hispanoárabe levantisca.
La opinión más generalizada actualmente es que el arranque de la actual Andújar está en el 888, según Pérez García.
Como vemos, Iliturgi estuvo en Mengíbar, Isturgi en Los Villares y Andújar en el paraje Andura. Por tanto estamos antes tres localidades totalmente distintas. Es lógico que los árabes, aprovechando el topónimo del lugar, una vez que dan forma a una localidad amurallándola, le otorguen el nombre de Andusar o Anduyar que los cristianos en 1225 lo convierten en Andújar.
Luego queda muy claro que Andújar es una ciudad muy distinta por su ubicación a Isturgi y que nada tiene que ver con ésta y con la Iliturgi de Mengíbar. Por tanto el gentilicio de los naturales se inequívocamente el de ANDUJAREÑOS.
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1 Mayo 2007
LA SEMANA SANTA DE ANDÚJAR EN EL SIGLO XVII.-
Enrique Gómez Martínez.
Dentro de las fiestas anuales de Andújar en el siglo XVII tenemos a la Semana Santa, con poca repercusión en los gastos que el Ayuntamiento hacia con respecto a otras festividades como El Corpus que era la más importante del año, seguida de San Eufrasio y la romería de la Virgen de la Cabeza.
El que se destinara poco dinero a su conmemoración era debido al carácter eminentemente religioso que llevaba a los vecinos a vivirla con gran recogimiento, comenzando por la cuaresma; de ahí que en 1606 las autoridades locales acordaran cambiar las casas de mancebía pública, situadas en el centro de la ciudad, a otros lugares, por estar en el paso de las procesiones que había a lo largo del año:
“este dia acordo la ciudad que por quanto la mancebia publica esta dentro de la ciudad y en la calle mas publica y pasaxera della donde pasan las procesiones que hacen dia y de noche en todo el año y esta muy cerca del conbento de San Francisco y junto a los ospitales de nuestra sra. de la Cabeza y de la Caridad y del hospital de muxeres recoxidas pobres que se quite dicha vivienda y se pase a la parte que dicen la Silera en la parte y lugar della que señalara la ciudad (…)”.
Las celebraciones tenían lugar el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo. Para el discurrir de las procesiones se limpiaban las calles por donde pasaban. En 1650 el llamado domingo de pasión, se procesionaba el Santo Cristo de la Columna de la Parroquia de Santiago:
“Este dia en esta cavildo la ciudad acuerda que Bernardo Criado i Piedrola Maiordomo de Propios de esta ciudad entregue el palio i guion que esta ciudad tiene para sus fiestas, para la procesion que se a de celebrar el domingo de pasion en Señor Santiago en que scan el Santo Cristo i acabada la dicha fiesta el dicho Mayordomo haga se le buelba a entregar el dicho palio i guion (…)”.
El jueves hacia estación de penitencia las cofradías de la Vera Cruz y Soledad, que salían del convento de la Victoria, situado en el altozano de igual nombre a partir de mediados del siglo XVII, mientras que antes se encontraba ubicado en el camino al Santuario de la Virgen de la Cabeza, perteneciente a los franciscanos de Paula o Mínimos. El viernes desfilaban el Santo Entierro, Jesús Nazareno y la Soledad. La cofradía de Jesús Nazareno la relaciona el historiador Torres Laguna con el actual “Señor de los Señores”, conocida así popularmente, por asistir siempre la aristocracia local. Esta estuvo hasta la Guerra de la Independencia en el convento de los PP. Trinitarios, situado entre las calles Granados, Pablillos y Los Hornos. El Santo Entierro iba acompañado por la Soledad, la misma que lo había hecho el jueves santo. Ambas pasaron más tarde a la parroquia de San Bartolomé, tras la desaparición de los conventos referidos.
Las autoridades municipales asistían a las procesiones y demás funciones religiosas para poner orden y evitar disturbios entre las gentes, que aprovechando la nocturnidad de los desfiles y el final de la cuaresma, durante la cual se habían contenido las pasiones humanas, en lo posible, se cometían ofensas a Dios. El 1 de abril de 1686:
“(…) la ciudad nombro por comisarios que asistan a las funciones de la Semana Santa a los Señores Dn. Martin Carlos de Valenzuela y Dn. Bartolomé Mesis Serrano Regidores y a Juan de la Yruela Jurado y les dio comision para que asistan a la quietud gobierno y buena disposición de las procesiones y funciones de Semana Santa y asi lo acordo”.
Debido a esa nocturnidad de las procesiones, y a los motivos antes indicados, el obispado intentó prohibirlas en 1631, amenazando con las excomunión, a lo que el Cabildo Municipal se opuso y entró en pleito alegando el carácter tradicional e inmemorial de las mismas en la noche de Andújar.
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1 Mayo 2007
LA DIPUTACIÓN DE LA REAL COFRADÍA MATRIZ DE LA VIRGEN DE LA CABEZA, SU HISTORIA.
Enrique Gómez Martínez
Real Academia de la Historia.
Instituto de Estudios Giennenses.
Introducción.-
A lo largo de la historia de la hoy Real e Ilustre Cofradía Matriz de Ntra. Sra. la Virgen de la Cabeza, distintos cargos directivos se han ocupado de gestionarla, teniendo cada uno una misión concreta. Lógicamente en tantos siglos de vida, los cargos han ido cambiando en su denominación y responsabilidad concreta; aunque no conocemos exactamente el número de Estatutos que ha tenido desde su fundación, si podemos decir que partiendo de 1505 hasta la actualidad hay constancia de cinco diferentes más un reglamento adicional de finales del siglo XIX, que han permitido organizar y darle contenido a la Cofradía.
Así sabemos de los Estatutos de 1505, donde se aúnan los antiguos o medievales y normas nuevas del dicho año, los de 1782; a los que en 1879 se les añadirá un Reglamento Adicional. Teniendo que esperar un siglo para encontrar unos nuevos, aprobados en 1979 por D. Miguel Peinado Peinado, Obispo de Jaén, para llegar a 1996 cuando se introduce en el gobierno de la Cofradía las figuras del Presidente, VicePresidente y Administrador, cargos elegidos de entre los cofrades democráticamente. Estatutos que serán reformados en el año 2000. Estas dos modificaciones significativas fueron a probadas por D. Santiago García Aracil. Todos ellos adaptados al Derecho Canónico.
Como se observa es en el siglo XX cuando más modificaciones sufren las Reglas que rigen la Cofradía.
De entre quienes han venido teniendo responsabilidad en el gobierno de la Cofradía tenemos a los Diputados, cuyo protagonismo ha sido diverso en los últimos quinientos años.
Los Diputados, Siglos XVI-XVIII.-
En la actualidad se denomina Diputados/as a aquellas personas que han sido Hermanos Mayores de la Cofradía, teniendo su representación en la Junta Directiva o de Gobierno y siendo quienes eligen el Hermano/a Mayor de cada año. Todos ellos/as conforman la Diputación.
Sin embargo, la misión y responsabilidad en siglos anteriores de los Diputados no ha sido la antes indicada. Así según mandan los Estatutos de 1505, ordenanza 17, debían ser al menos 12 personas, teniendo la obligación de asistir a las reuniones, únicamente, de la Cofradía, para que junto a los Alcaldes, Prioste y demás oficiales: “(…) vean y ordenen las cosas que tocare / a la dicha cofradía (…)”, si no hacían acto de presencia eran sancionados con cinco maravedíes. No tenían más misión; aunque no por ello era menos importante que otros cargos; ya que actuarían como asesores, a modo de hombres buenos para dirimir las diferencias entre los cofrades, como luego veremos en el siglo XVIII. Por eso la misma ordenanza dice: “(…) que sean hom/bres sabios e onrrados (…)”.
En 1782 se aprobaron unos nuevos Estatutos, después de diez años de haber estado suspendida la cofradía debido a la orden del Rey Carlos III, que los recogió todos, prohibiendo la asistencia a la romería, lo cual ocasionó una disminución de la misma en número de personas, a pesar de que se siguió celebrando de forma popular.
Antes de llegar a la aprobación de las dichas nuevas Constituciones, se redactaron las mismas en 1780 por parte de los cofrades de Andújar, en las cuales se incluyó en la número 7 la referida a la Diputación, que más tarde sería suprimida por la autoridad civil. Por tanto, la Diputación desaparece de los Estatutos. Así se escribe: 7ª “Igualmente ordenamos, y tenemos por bien, que / en esta Santa Hermandad haya doze Diputados, / y estos, que sean Hombres savidos, y honrados, /quales dicha Venerable Cofradía los necesita, a los / que se les dé el título de Consiliarios, para que jun / tos con los Alcaldes Piostre, o Hermano mayor, que / son los Oficiales de la referida Cofradía, vean y orde / nen las cosas mas utiles y beneficiosas a ella (…)”. También eran sancionados o expulsados de la Cofradía si faltaban tres veces seguidas a las reuniones.
Como hemos visto en el siglo XVIII la Cofradía aclaraba en su Constitución u Ordenanza 7ª la misión concreta de los Diputados, doce personas, que no era otra que ser Consiliarios, de ahí lo de hombres sabios y honrados. Hay que tener en cuenta que no existía la figura de Consiliario, relacionada con un sacerdote, como se contempla en la actualidad, y que corresponde al Rector del Santuario. Pero cuando los Estatutos son presentados y aprobados en 1782, la autoridad correctora de los mismos, el Fiscal del Real Consejo de Castilla; hay que aclarar que quien los otorga es el Rey y no el Obispo, escribe: “La Disposición de la Septima sobre los / los doze Diputados, debe correr para la celebración / de Cavildos urgentes y extraordinarios, pero / no para las elecciones, y otros, que no sean / ejecutivos, y de pronta providencia, para los / quales se ha de citar toda la Hermandad, sin / que por la tercera falta pueda imponerse la / pena de expulsión, y si la multa pecuniaria / de quatro reales de vellón para los fines de la Hermandad / oyendo en voz antes de despojarse en qualqui / er acontecimiento al Hermano con quien qui / era hazerse la novedad en la Cofradía, a cu / yo acto de expulsión para autorizarla, y / evitar todo Recurso, ha de concurrir el Corregidor /”.
En el anterior texto se relega la presencia de los Diputados a Cabildos concretos, por lo que no procede la expulsión ante las ausencias, sólo una sanción económica, pero si acordaban la expulsión, debía asistir el Corregidor, administrador de la Justicia Real, a las reuniones; sin embargo la anterior propuesta del referido Fiscal de la Chancillería de Granada, emitida el 4 de julio de 1780 en dicha ciudad, no será tenida en cuenta, siendo remitidos los Estatutos a Acuerdo General de los Señores Presidente y Oidores de la Chancillería; que reunidos el día 22 de septiembre de dicho año y visto el expediente, mandan: “(…) Excluyese enteramente / la Ordenanza Septima, y solo celen el cumplimiento / de las Constituciones de la Hermandad, y su govier / no las personas que se refieren en la Ordenanza / sexta, y en los casos que sea indipensable se for / me Junta General (…)”. Como vemos, la Diputación desaparece dejando el Gobierno de la Hermandad, según la Ordenanza 6ª, en manos de: “Asimismo Ordenamos, se nombren anual mente / quatro fiscales, dos Alcaldes, un Capellán, un Secre /tario , o Notario, un Teniente de Piostre, o Herma / no mayor, con el título de Gobernador, para que ha / ga Caveza en las ausencias, y enfermedades de el / propietario, y que estas Personas sean adornadas de / igual providad, recomendables qualidades, y circuns / tanzias, que el dicho Piostre, o hermano mayor / en propiedad “. La Ordenanza 5ª era la que mandaba la elección de un Hermano Mayor o Prioste, el cual debía tener una serie de cualidades humanas y religiosas, además de ser “Cristiano viejo”; es decir, no fuera árabe, judío o penitenciado por la Inquisición, circunstancias que se hacían extensibles a su familia.
Todos los cargos se elegían anualmente, Ordenanza 12ª, en la ermita de la calle de los Hospitales, hoy Ollerías, el último día de Novena. La fórmula era que cada cargo saliente propusiera a dos personas, de las que, reunida toda la Hermandad, se nombraba a una, por voto secreto. Quien no aceptara el cargo era expulsado.
Una vez aprobados definitivamente los Estatutos en 1782, la cofradía se tuvo que reorganizar, manteniéndose en el cargo de Hermano Mayor el Marqués de Vilanos, que ya lo era cuando se suprimió en 1772 y que tanto trabajó para conseguir que se les aprobaran las Ordenanzas que venimos viendo.
Reglamento adicional.-
Siendo Obispo de Jaén, Antolín Monescillo y Vico, en 1870, se redactó un “Reglamento adicional para el régimen de la Real Cofradía de Ntra. Señora de la Cabeza”, teniendo como referencia los Estatutos de 1782. Como vemos ya se utiliza el título de “Real” que la Reina Isabel II le había otorgado en 1862.
Pasaron nueve años hasta que el 1 de marzo de 1879 es aprobado definitivamente el Reglamento, pasando a regir la Cofradía de Andújar. Era Obispo Manuel María González y Sánchez. Ocupaba el cargo de Teniente de Hermano Mayor, -denominación y título que se le daba al Hermano Mayor-, Jerónimo Pérez de Vargas. En estos años era costumbre que el Rey, por entonces Alfonso XII, ostentara honoríficamente el de Hermano Mayor; ya que a Isabel II la cofradía le había otorgado dicho título y a partir de ella hasta Alfonso XIII se mantuvo así.
El Artículo 10, Capítulo 3º del Reglamento dice: “Esta Diputación se compondrá. 1º Del Sr. Arcipreste de esta ciudad. 2º De los Señores Priores que lo sean en propiedad de las Parroquias de la misma. 3º De todos los Cofrades que hayan desempeñado siquiera un año el honroso cargo de hermano mayor. 4º De personas ó individuos desta cofradía que á su celo y fervor religioso, inteligencia y posición reúnan las circunstancias de haber prestado ó poder prestar eminentes servicios, tanto al Santuario como á la Cofradía, á juicio de esta y obtenga mayoría de votos en la elección que ha de tener lugar en el Domingo llamado de cargos por los que han sido hermanos mayores”.
Vemos que la idea de Diputación eran muy distinta a como la conocemos en la actualidad. No sólo llama la atención la presencia de otras personas, religiosos, que no hubiesen sido Hermanos Mayores, sino que es significativo el que pudieran componerla cuantos cofrades fueran necesarios, a criterio de estos últimos.
Elección de Hermano Mayor.-
En consecuencia a lo antes dicho la elección del Hermano Mayor se hacia el sábado primero de mayo, el domingo se procesionaba a la Virgen de la Cabeza. Este ritual se debió mantener, de acuerdo a los Estatutos de 1782 y Reglamento Adicional de 1879, hasta pasada la Guerra Civil 1936-1939. Así y a modo de ejemplo, veamos cómo la revista Mirando al Santuario en su número 14 de 12 de junio de 1923, nos hace la crónica de las elecciones en la Real Cofradía Matriz: “El día cinco de Mayo se reunió la Real Cofradía en la Iglesia de la calle Cánovas de esta ciudad, bajo la presidencia del Sr. Alcalde de Excmo. Ayuntamiento Constitucional, para la elección de nuevo Teniente Hermano Mayor, y leído el artículo doce de las Constituciones de la Hermandad, rezadas las Preces de costumbre, fueron leídos los nombres de los candidatos propuestos por el Ilmo. Señor Teniente Hermano Mayor saliente Señor Conde de la Quintería que lo fueron Don Francisco de la Torre Martínez, Don Manuel Serrano Velásquez y el mismo Iltrmo. Sr. Conde, verificada la votación secreta ante el Secretario obtuvieron, el primero 85 votos, el segundo 1, y el proponente 4, por lo que fué proclamado el Señor de la Torre Martínez para desempeñar tan elevado cargo en el año 1923 a 1924. (…).
El siguiente día seis recorrió las calles de esta población procesionalmente la sagrada imagen de Nuestra querida Patrona (…) y a la terminación se hicieron entrega de las Insignias por el Teniente Hermano Mayor saliente al entrante (…)”.
Llama la atención en el texto precedente, la presencia del Alcalde presidiendo al acto. Tal vez esta vinculación de la autoridad municipal venga de la Concordia de abril de 1845 en la que su punto 3º indicaba: “El Hermano Mayor, el rector y el alcalde de Andújar, ó su representante, son los únicos que pueden bajar la sagrada imagen de Ntra. Sra. desde su camarín hasta colocarla en las andas”.En cuanto a la elección de Hermano Mayor, entre una terna de cofrades, por votación secreta, con una asistencia de 90 personas, demuestra que era la Asamblea de la Cofradía quien lo designaba.
El resto de los cargos se eligieron, para dicho periodo de tiempo, el martes 14 de mayo, siendo: Diputación Permanente: De la que forma parte el Alcalde de la ciudad y el Diputado Provincial, la Diputación Honoraria y un gran número de personas para diferentes cargos y comisiones, secretario, etc.. Es curioso que en aquellos años hubiese tantos cargos, cuando hoy en día la Junta de Gobierno cuenta con muy pocos miembros.
Desde 1940 a 1979 no conocemos Estatutos algunos, lo cual será motivo para seguir investigando sobre en base a qué normas se regía la Cofradía matriz. En 1978 se redactaron unos nuevos de acuerdo al Derecho Canónico, para se aprobados al siguiente año y estar en vigor hasta 1996 en que se modifican, como antes indicamos, para tras un periodo de adaptación modificarse en 2000, que son los que están en vigor.
Bibliografía:
- Archivo Histórico Diocesano. Reglamento Adicional a los Estatutos de la Real Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Andújar. Año 1870.
- Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos, Legajo 794. Estatutos de 1782.
- Estatutos de la Real Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza de Andújar. Años, 1979, 1996 y 2000.
- Gómez Martínez, Enrique. La Virgen de la Cabeza: Leyenda, Historia y Actualidad. Editorial Jabalcuz. Colección El Madero. Torredonjimeno, 2002.
- Gómez Martínez, Enrique. Los Estatutos de la Edad Moderna de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Andújar. Año 1505. Estudio y Análisis. Estatutos de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Stma. Virgen de la Cabeza. Andújar 1505. Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Santísima Virgen de la Cabeza. Andújar, 2005.
- Mirando al Santuario. Año 2º. Nº 14, Andújar, 1923, pp. 228-230.
- Rodríguez Delgado de Mendoza, Ramón. Libro del Cofrade de Ntra. Sra. de la Cabeza. Andújar, 1911.
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1 Mayo 2007
VIAJE DE SAN EUFRASIO A ROMA, VOLANDO.
Enrique Gómez Martínez
Real Academia de la Historia
Cronista Oficial de Andújar.
Son pocas las leyendas que sobre San Eufrasio conocemos, una de las que ha llegado hasta nosotros es aquella que habla sobre la traída a Jaén del Santo Rostro de Cristo, que se venera en su catedral. Veamos aquella que le narra al escritor Pi Margall un joven del campo, en el camino de Baeza, cuando el ilustre personaje recorría nuestra provincia, haciendo estudios para su obra: Granada, Jaén, Málaga y Almería, publicada en 1885.
He aquí el diálogo sostenido entre el escritor y el campesino:
- “Y ¿en qué época se cree vino a Jaén esa milagrosa cara de Dios?- preguntó a nuestro hombre.
- En tiempo de San Eufrasio- contestó. – Hubo entonces un Papa que se dejó prender de amores por una niña traviesa y juguetona que andaba alrededor del palacio, y hubiera caído el buen Papa en pecado, a no ser por nuestro Obispo, porque era la mujer del diablo y le tenía armada muy bien la zancadilla.
- ¿Estaba San Eufrasio en Roma?
- No, sino en Jaén, pero tenía el Santo Obispo en una redoma tres diablos; y como supiese una noche por ellos, que ya estaba puesta la mesa en que el Papa iba a cenar, con sus amores, partió en volandas para Roma, donde pudo conjurar a Satanás y librar al Papa de sus manos.
- ¿Y llegó a Roma la misma noche?
- La misma noche. Preguntó San Eufrasio a unos de los tres espíritus que como cuánto tiempo pedía para llevarlo a Roma y contestó el diablo que hora y media. Repitió la pregunta a otro y contestóle que una hora. Repitió la pregunta al tercero y contestó: “Dentro de media hora llamarás a la puerta de la casa de San Pedro si en recompensa prometes darme todos los días la sobras de tu almuerzo… ¿prometes?”.
- ¿Y se lo prometió al Santo?
- Prometo, dijo; y alzóse luego el diablo que era, por más señas, cojo, y ya están en Roma para que vea su merced si han hecho pronto el viaje.
- Ligeros han andado…
- llamó San Eufrasio a la puerta del palacio del Papa y como le preguntasen quién era, “abre a San Eufrasio” dijo, a lo cual el Papa exclamó: “Pues como ha de ser Eufrasio si está el buen Obispo en Jaén” Mas en esto San Eufrasio entraba ya en la sala; y viendo al Papa cenando, mano a mano con la mujer de rara hermosura de que le habían hablado los diablillos, vuelto de cara a la taimada, le echó tantas bendiciones, que no pudiendo ya más sufrirlas, se hundió con gran estrépito en el suelo llevando tras si al infierno la mesa en que pensaba poder arrastrar al mismo vicario de Jesucristo.
- ¿No cayó el Papa con ella?
- Quedó el Papa como quien ve visiones, más vuelto a poco de su estupor, abrazó tan tiernamente a San Eufrasio y derramó sobre él tantas y tan sentidas lágrimas, que daba pesar no solo verle, sino oírle. Ni sabia cómo agradecer tan gran servicio; pero San Eufrasio nada pidió a cambio, sino esa cara de Dios que guarda Jaén como su primer tesoro. Dióle el Papa dos, pero San Eufrasio perdió una en una tempestad deshecha que le asaltó en la mar, precisamente al volver de Roma, y esta es la única que existe en el mundo después de la que hay en la Iglesia de San Pablo.
- Pues ¿y al diablillo? ¿Le cumplió San Eufrasio la palabra?
- ¡Vaya si la cumplió! Almorzaba el santo nueces y se las rompía en la cabeza, dejándole las cáscaras y diciendo, <>” (Don Lope de Sosa, 1913: 86-87).
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21 Septiembre 2006
Enrique Gómez Martínez
- Año 1225. Los árabes entregan el castillo de Anduyar(Andújar) al Rey Castellano Fernando III.
- Año 1225. Fernando III concede el escudo a la villa de Andújar. Siendo siempre de realengo; de ahí que esté coronado.
- Año 1241. Fernando III otorga al Concejo de Andújar un privilegio por el cual mantenía los términos territoriales que había tenido en tiempos de los árabes.
- Año 1295, Fernando IV ratifica los privilegios dados a Andújar por anteriores monarcas.
- Año 1446. Juan II dio Andújar a su hijo Enrique, Príncipe de Asturias.
- Año 1446. Juan II concede a Andújar el título de CIUDAD.
- Año 1467. Enrique IV dará a Andújar el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL.
- Año 1597. Felipe II autoriza una reliquia de San Eufrasio para la ciudad.
- Año 1624. Felipe IV estará en la ciudad dos días, celebrándose grandes festejos.
- Año 1862. La Reina Isabel II, en su viaje por Andalucía, visita la ciudad de Andújar, para lo cual se trajo desde el Santuario a la imagen de la Virgen de la Cabeza.
- Año 1862. La Reina Isabel II concede a la Cofradía matriz de la Virgen de la Cabeza el título de Real, siendo nombrada Hermana Mayor Perpetua.
- Año1874. El Rey Alfonso XII visita la ciudad, quedando reflejada su estancia en el frontal de la Casa Capitular.
- Año 1915. La Infanta Isabel Francisca de Borbón, hermana de Alfonso XII, estuvo en Andújar y se desplazó al Santuario de la Virgen de la Cabeza.
- Año 1916. El Rey Alfonso XIII estuvo en la ciudad, para lo que se trajo a la Virgen de la Cabeza, a la que regaló un manto al año siguiente.
- Año 1918. Alfonso XIII concede el título de REAL al Santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza de Sierra Morena.
- Año 1926. Alfonso XIII se desplaza a Andújar para visitar las obras del Pantano de La Lancha y contemplar a la Virgen de la Cabeza en su Santuario.
- Año 1960. Los entonces Príncipes de España, hoy Reyes, Juan Carlos I y Sofía, giraron visita a la fábrica de Uranio de Andújar.
- Año 1964. Los futuros Reyes, Juan Carlos y Sofía, estuvieron el último día de abril en el Real Santuario de la Virgen de la Cabeza
- Año 1971. Juan Carlos y Sofía, herederos del Trono de España, son nombrados Diputados Honorarios de la Real Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza.
- Año 1988. Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias, es designado Diputado de Honor de la Real Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza.
- Año 2002. S. R. D. Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias, visita en el mes de abril el Ayuntamiento de la ciudad.
- Año 2006. SS. AA. RR. Los Príncipes de Asturias, el día 20 de Septiembre, visitan la ciudad para inaugurar el nuevo Salón de Plenos del Ayuntamiento y el Vivero de Empresas de la Cámara de Comercio e Industria de Andújar.
Andújar y septiembre de 2006.
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